Mario Bross: el súper héroe fontanero del reino
champiñón, es en realidad Mario Joaquín Muñoz; hoy en día un habitante más de
las calles de centro de Cali en el sector del calvario, su padre don Julio
Muñoz, plomero de profesión y proveniente de una familia campesina, tuvo dos
hijos con la señora Ana María del Socorro, pero enviudó cuando sus hijos tenían
5 y 7 años debido a un agresivo cáncer pulmonar.
Don julio crío a sus dos hijos con los pocos
recursos que 4 años de lucha contra el cáncer de su mujer dejaron en sus
bolsillos y luego de haber perdido lo último que le quedaba, una casita en el
barrio obrero que el banco remató para cubrir la deuda, cayó en una profunda
depresión cuyo único escape era el alcohol.
Mario era el más pequeño de sus dos hijos y a
diferencia de Luis no le gustaba ir a la escuela, por más que su padre los mandara
a ambos cada mañana con el estómago vacío, un buen juetazo por no despertar a
tiempo y su acostumbrada sarta de insultos, Mario volvía a escaparse para vagar
por las calles y conseguir dinero limpiando los vidrios de los automóviles para
jugar a las maquinitas. Hasta que un día su padre lo sorprendió en un semáforo
con malas compañías y aunque lo molió a golpes, siguió por el mismo camino, así
que después de un tiempo dejó de insistir en que fuera a la escuela con su
hermano Luis y empezó a llevarlo con el a los trabajos ocasionales que
conseguía.
Aunque era duro de cabeza, algunas cosas de
plomería aprendió de su padre; mientras Luis aprendía a leer y a escribir,
Mario aprendía a destapar cañerías y reparar inodoros, con el tiempo los
caminos de los dos hermanos se separaron, Luis era un excelente estudiante y
obtuvo una beca para estudiar derecho en Bogotá, Mario seguía los pasos de su
padre, trabajaba de vez en cuando y vivía metido en prostíbulos en los que
gastaba el poco dinero que ganaba consumiendo cualquier clase de droga que lo
mantuviera ajeno a la realidad que vivía. Don Julio siempre decía que su hijo
era todo un macho, y estaba orgulloso de que no fuera un mariquita como su
hermano. Cuando su padre enfermó de
cirrosis tardó solo un mes en despedirse de este mundo y Mario que desde hacía
años no hablaba con su hermano Luis tuvo que llamarlo al teléfono de una vecina
para decirle que su padre había fallecido en el hospital San Juan de Dios una
tarde del 20 de enero de 1993.
Luis regresó a Cali para convencer a su hermano
Mario de ir a vivir a Bogotá pero todo fue inútil, la vida de Mario fue mucho
peor luego de que su padre murió, consiguió que ya nadie lo contratara porque
robaba a todo el que le diese un trabajo para comprar bazuco y mariguana, y así
pasaba sus días y noches consumido por las drogas, en un intento desesperado
Luis recluyó a Mario a la fuerza en un centro de rehabilitación en Pance, pero
Mario aprendió a escapar por las noches y otros internos le enseñaron un camino
hacia lo alto del río donde podían conseguirse hongos. La desesperación por la
abstinencia hizo que Mario probara los hongos que nacen en la boñiga de las
vacas, cuando Luis visitaba a Mario lo encontraba más tranquilo y por algún
tiempo llegó a pensar que la terapia en realidad estaba funcionando y que al
fin su hermano podría salir del oscuro mundo de las drogas.
Bastó solo unos meses para que Mario empezara a
perder la cordura, sus conversaciones comenzaron a abstraerse hacia mundos
imaginarios, hablaba de un mundo en forma de un gigantesco hongo o a veces
también relataba extraños viajes por cañerías obstruidas, estos relatos que en
algunos casos eran seguidos de crisis nerviosas captaron el interés de los
médicos del lugar y en este punto Luis ordenó que le practicaran un estudio
para determinar si había vuelto a consumir alguna droga.
Los estudios arrojaron los resultados
esperados, pero había pasado un año desde que Mario se encontraba internado en
la fundación y su cabeza nunca estuvo en orden nuevamente, Pilar su médico de
cabecera quien para Mario era su “princesita” dio la triste noticia a Luis:
Mario había sido diagnosticado con trastorno de despersonalización, un grave trastorno
disociativo de la realidad que consiste en sentimientos persistentes o
recurrentes de estar separado del cuerpo o de los procesos mentales propios,
que pudo haber empezado en la infancia debido al abuso físico y la violencia
doméstica y que lógicamente se agravó por el consumo de hongos alucinógenos.
Ordenaron el traslado de Mario a un centro psiquiátrico,
pero en cuanto este se enteró que pensaban separarlo de su princesita en
un horrible episodio psicótico rebanó de lado a lado el cuello de su médico de cabecera
María del Pilar Garzón con un bisturí de oficina. Cuando la policía le preguntó
por lo sucedido el solo dijo que eran ellos quienes se la habían llevado. Por
su condición médica Luis consiguió que no fuera a la cárcel, estuvo recluido 10
años en un sanatorio mental del que salió más viejo y más loco que antes, hoy
recorre las calles del calvario en compañía de Yoshi su perro guardián, lo suyo
son las cañerías, las limpia y la gente le arroja monedas con las que espera
algún día poder rescatar a su princesita de los monstruos verdes como él los
llama.

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